CRÓNICAS SALUDABLES


¿QUÉ ES UNA VACUNA?
Una vacuna es una sustancia (preparación biológica) que se administra a una persona (niño o adulto) con la finalidad de dar protección por una determinada enfermedad.

La sustancia administrada estimula el sistema inmunológico, logrando el objetivo de proteger a esa persona de una enfermedad determinada.

La administración de las vacunas se llama vacunación.

¿POR QUÉ SE LLAMA VACUNA?
Se denomina así porque los términos vacuna y vacunación derivan de variolae vaccinae (viruela de la vaca), término que usó Edward Jenner para mencionar la viruela bovina. Este investigador observó, en 1798, que las personas que ordeñaban las vacas se contagiaban de la viruela vacuna, pero se volvían inmunes a la viruela humana. Gracias a este descubrimiento se le da el nombre de “Vacuna”. En 1881, en honor a Jenner, Louis Pasteur propuso que se usará la palabra vacuna.

¿POR QUÉ SE APLICAN VACUNAS CONTRA ALGUNAS ENFERMEDADES?
Las vacunas que se aplican son para enfermedades que tienen un alto porcentaje de riesgo de complicaciones o de muerte (sarampión, hepatitis A, hepatitis B, varicela, influenza, fiebre amarilla, meningitis, etc.), así como enfermedades incapacitantes (poliomielitis).

En este tipo de enfermedades, es mejor prevenir (vacunar) que esperar la enfermedad, con todas sus posibles complicaciones.

¿QUÉ TAN SEGURAS SON LAS VACUNAS?
Actualmente son muy seguras. Antes de autorizar cualquier vacuna, los laboratorios realizan muchas pruebas que garantizan su seguridad y eficacia, igualmente tienen muchos controles de los organismos de sanidad de cada país. Se estima que cada año las vacunas ayudan a evitar tres millones de muertes.

¿QUÉ REACCIONES CAUSAN LAS VACUNAS?
Las vacunas pueden provocar reacciones, la mayoría benignas, como fiebre, malestar general y erupción al cabo de 2 a 7-10 días, dependiendo de la vacuna; inflamación de los ganglios regionales en el caso de la vacuna de la tuberculosis (BCG) y dolores articulares en la vacuna de la rubéola. Además, existen reacciones más tempranas, locales, consistentes en el dolor e hinchazón en el punto de la inoculación. Todas estas reacciones desaparecen rápidamente y se puede indicar algún medicamento para evitar o disminuir el malestar.

¿QUÉ MITOS EXISTEN SOBRE LAS VACUNAS Y CUÁL ES LA VERDAD?
Mencionaremos algunos mitos sobre las vacunas, los cuales ya han sido muy bien aclarados, pero a veces, por desconocimiento, repetimos esos temores infundados.

Recuerden, las vacunas son muy seguras.

MITOS SOBRE VACUNAS
•Las vacunas no son necesarias, debido a que con una buena higiene y servicios de salud adecuados las enfermedades pueden evitarse.
FALSO: Las enfermedades contra las cuales se vacuna regresarían si se detienen los actuales programas de vacunación. Si bien una mejor higiene, el lavado de manos y el acceso al agua potable protegen a las personas de las enfermedades infecciosas, muchas infecciones pueden diseminarse sin importar cuán limpia sea una persona.

•Las vacunas causan autismo.
FALSO: No hay ninguna evidencia que sugiera que existe un vínculo entre la vacuna y el autismo. En 1998, un estudio suscitó preocupación en torno a una posible relación entre la vacuna contra las paperas, el sarampión y la rubéola, y el autismo. Pero luego se descubrió que el estudio era un error, y finalmente la revista que lo publicó retiró el artículo. Desafortunadamente, la publicación inicial tuvo un impacto negativo sobre las tasas de vacunación, lo que dio lugar a sucesivos brotes de las enfermedades contenidas en la vacuna contra sarampión, rubéola y paperas.

•Las vacunas no son útiles en las personas adultas.
FALSO: Nunca se es demasiado grande como para no beneficiarse de la aplicación de las vacunas. Muchos han sido vacunados cuando era niños, pero esa inmunidad, en muchos casos desaparece con el tiempo y, además, con el paso de los años las personas se vuelven más susceptibles a muchas enfermedades (como la gripe, por ejemplo). Por otro lado, hay vacunas que no existían cuando muchos adultos eran niños.

•La combinación de vacunas para difteria, tétanos y tosferina (tos convulsa) y la vacuna contra la poliomielitis pueden causar el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.
FALSO: No existe ningún vínculo causal entre la administración de vacunas y el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. Sin embargo, estas vacunas, como la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina se administran en niños en edad en que pueden sufrir ese síndrome, y puede ocurrir independientemente de que sea o no vacunado.

CONTINÚA MAÑANA…

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