Retrato de un Incomparable Pintor


En vistas a la celebración mundial de la Semana Cultural por el 103° Aniversario del Ilustre Sabio Francés, Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, en la Obra del Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares (ver: www.magnanet.org) queremos homenajearlo aquí, enfocando uno de los múltiples aspectos del extraordinario despliegue existencial que él realizó en su calidad de Instructor Mundial para esta nueva Era del Saber (Aquarius) al servicio de los más altos ideales de la Humanidad.

Este aspecto es su Maestría Artística como Incomparable Pintor, que además trae un Mensaje fundamental en su vasta Literatura (especialmente en el Sexto de sus Grandes Mensajes, denominado “EL ARTE EN LA NUEVA ERA, La Misión de los Artistas”) el cual abre las ventanas y puertas para el mundo de los artistas permitiéndoles –si lo aplican- salir de la gran decadencia que también aqueja a esta importante columna del Saber (Precisamente él capitaliza iluminadoramente al Arte como parte del SABER y uno de sus cuatro pilares junto con la Ciencia, la Filosofía, y la Didáctica).

Para asimilar mejor la gran Misión Educadora que este Ilustre Iluminador realizó, es importante estudiar su mensaje vertido en los 99 libros que escribió junto a las Obras indispensables de Exégesis del Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares. Asimismo contemplar sus numerosas pinturas que impresionaron a la Dra. Clairette Duda (Directora del Museo Renoir de Niza-Francia) inspirándole a declarar por escrito que el Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferrière es un “INCOMPARABLE PINTOR”.

Así lo leemos en el Artículo de su autoría publicado en el periódico “Realites Niçoises” No. 233-234, Julio-Agosto 1981:

“Autor de una obra sobre el arte, el doctor Serge Raynaud de la Ferriére, era él mismo un incomparable pintor, como cada uno ha podido verlo en el Centro Universitario Mediterráneo, bajo la conducción y el comentario del doctor David Ferriz Olivares, el cual presentaba la exposición de un incomparable pintor…”

“En efecto, las muy diversas obras, son testimonio de una gran maestría, así como de la realización de un grandísimo conocimiento de las reglas de un arte que es puesto al servicio de la espiritualidad más elevada. . . Cuando él no es el vehículo y el medio de perfección-difusión, “La Vía Real”.

“A decir verdad, no es una de esas pinturas que no evocan el país donde es concebida, que no toma sus raíces en los modos artísticos y motivos de inspiración del país donde se encontrara el doctor de la Ferriére. También, algunas más particularmente filosóficas o religiosas no son solamente hindúes, chinas o alemanas en la forma o la ejecución. Ellas son también una iniciación.”

“Esta prodigiosa agilidad está lejos de ser servil o inocente: es la pintura de las etapas de un viaje terrestre, de un itinerario; son también las etapas de otro viaje, de una larga iniciación, el instrumento que va a modificar al “viajero” y que no queda sin evocar al Budismo Zen: “Pintar durante una vida unas cañas de bambú para llegar a ser bambú él mismo, para al final olvidar las cañas de bambú dibujándolas”.

“Es al pintar, al estilo de los, brahmanistas, de los buddistas, de los taoistas o de los confucionistas, conservando toda su originalidad, como el doctor de la Ferriére abarca su enseñanza y adquiere su incomparable universalidad”.

En ese sentido agrega su Discípulo Predilecto y exégeta, Dr. David Juan Ferriz Olivares:

“Si bien para algunos esteticistas las fuentes biográficas y psicológicas del artista quedan eliminadas de su obra artística, en el caso del Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, su arte es traspasado por el mensaje de su enseñanza viviente que enriquece la misión de los artistas, el sendero de realización de los hombres y la proyección iluminadora de la Nueva Era. De su obra pictórica digamos, en lo que se refiere solamente a los cuadros orientales, que su creación toca con rica sensitividad una multiconcepción, concordando lo ideogramático de la pintura y considerando en ello a la imagen como una nueva realidad por su propia existencia en la que toda forma, toda mancha de color y toda línea, pueden distinguirse, destacarse del fondo, contrastarse con otras formas, con otras manchas de color y otras líneas que dejan ver, a veces de manera imperceptible, símbolos y significados de una revelación secreta, que encierra todo el esoterismo del cuadro, incluyendo la transmisión de misterios mayores.”

“Para trasladarnos a su obra pictórica con motivos de Occidente hay que seguir el paso y los rumbos de la plástica que él mismo menciona en el “Arte en la Nueva Era”. En su obra plástica hay una transmisión especial muy esotérica de revelación de misterios, por ejemplo, en la riqueza simbólica y crística de la Desconocida, la Anónima, la Santa, bajo el tema de “El Olfato”. También en “El Circo”, pero será mejor dejar que sus obras sean vistas penetrando la propia alusión que él mismo hace de algunas de ellas.”

Concluimos pues parafraseándolo, para comprender al Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferrière en su legítima dimensión:

La esencia de su arte es singularidad (o “INCOMPARABILIDAD”), porque él ha sido el Arquetipo del Artista Verdadero y Universal, quien ofrece las Claves Mayores para el Arte en esta Nueva Era de la Humanidad.