¿Ser o parecer?


Queremos estar siempre dentro, cada minuto y si es posible todo el día. Nunca nos cansamos y vivimos solo por él, desde que nos levantamos hasta que nos vamos a acostar. Dependemos tanto que cuando no lo tenemos, podemos llegar a tener un ataque de cardiaco.

Hay cosas que se han vuelto imprescindibles, que de no tenerlas a la mano, sentimos que podemos morir. Y es que en una era de tecnología, nuestra vida se ha digitalizado tanto que vivimos solo para actualizar nuestras redes sociales y de no hacerlo, uno podría ser invisible para el resto. Las redes sociales es como algo parecido a una droga: una adicción que necesitas alimentar a cada instante.

En la era de Internet confiamos tanto que nuestros pensamientos más personales e íntimos, tanto profesionales como emocionales, quedan de lado. Nuestra información ya no nos pertenece, es más, nuestra vida ya no nos pertenece. Los poderes más grandes vigilan y han adquirido todo lo que hemos actualizado en la red y escanean todo, violando descaradamente nuestra intimidad, desnudando y violentando cada parte de nuestro ser, saqueando la vida privada y dejándonos sin nada.

Por si fuera poco, no solo perdemos todo lo que nos pertenece, sino que además nos volvemos personas indiferentes, que creen que todo lo que brilla es oro, empezamos asumiendo que es verdadera la vida de todos los contactos que tenemos, luego pasamos a creer que la felicidad es la que se muestra en fotografías y en estados de facebook y lo más alarmante es que personas y medios de comunicación nos ven la cara de idiotas, al mostrar información que no es real, pero que nosotros creemos que es real.

¿Qué información no es real en internet? Hace poco muchos se alarmaron porque toda una localidad se había inundado por la creciente, replicaron esta noticia en muchas páginas de facebook, en twiter, en noticieros locales, regionales y nacionales, y en realidad esa información había sucedido hace un par de años atrás, solo que alguien sin verificar la información, empezó a compartirla.

Otro ejemplo alarmante es la última noticia que fue comentada por todos, la de un padre que había asesinado a quema ropa a su hijo porque supuestamente era homosexual, la noticia se regó tan rápido, que medios de comunicación nacionales acudieron a la localidad en donde había sucedido este hecho, sin embargo al pasar las semanas salió a la luz un audio y se conoció por los familiares que el crimen no se dio por homofobia, sino por problemas que sostenía la madre y el padre de la víctima por juicio de alimentos.

Las informaciones vertidas hoy en día no solo son asimiladas por quienes nos convertimos a receptores activos, porque empezamos a emitir opiniones diversas en contra o a favor de los hechos difundidos, sino que estamos tan estresados en este mundo de tecnología, que asumimos tales problemas como nuestros y se desatan discrepancias que terminan por convertirnos en unos monstruos de la red.

¿Ser o parecer? En tiempos en los que todo se reduce a falsedades, no hay nada mejor que empezar a SER y no solo parecer, porque las mentiras más grandes se llegan a saber, las torres más grandes se derrumban y hasta las mejores caretas terminan cayéndose.

¿Ser o parecer? ¿Qué eliges tú?