¿Bogarín o Grundel? Esa es la cuestión


Esta es una semana de decisiones porque los sanmartinenses elegiremos entre dos opciones. No elegiremos entre Pedro Bogarín y Walter Grundel, porque a quien terminaremos poniendo en el poder es a un equipo de gobierno que podría terminar haciendo de las suyas durante los próximos cuatro años, pues llegarán los expertos y sabelotodo que son los únicos que sabrán de alta gerencia, de planificación, de la globalización y la competitividad. Pero si somos demócratas y socialmente responsables, al final de cuentas tendremos que optar por una opción. Esa es la cuestión.

Como nos ha enseñado la experiencia, todo proceso electoral es una experiencia y una esperanza, casi siempre que termina en frustración, más cuando el que funge de gobernador o alcalde es un afortunado que está en el cargo solo porque Dios es grande y porque los incautos existimos. Los cretinos todavía siguen queriéndonos hacer creer que es una fiesta democrática; los necios y falsos partidarios se llenan de imbricadas y falsas argumentaciones para endiosar y divinizar a sus líderes de ocasión, como ocurre ahora con un candidato al que le han dotado de todas las capacidades humanas posibles.

¿Cuál de los actuales candidatos tiene realmente una visión del desarrollo integral de la región? ¿A cuál de ellos se le puede creer que le interesan los problemas y la cotidianeidad de la gente? Porque ahí están los problemas sempiternos de los productores y es necesario romper esquemas; la anemia que asola a nuestra niñez; la baja capacidad lectora de nuestros niños; nuestros hospitales y centros de atención al público horrorosamente tugurizados; los hospitales sin camas, los centros de emergencia que revientan; la inseguridad ciudadana.

He tomado la decisión de darle mi voto al candidato al que considero más abierto y propositivo; al candidato que tiene un equipo en donde lo social y el interés por los otros son importantes y cuenta. Porque el espíritu del buen gobierno es eso: pensar en las mayorías, tener empatía por los problemas de la gente y tener el concepto claro de lo que es el desarrollo territorial y la sostenibilidad. El buen gobierno asume la gestión sin cálculos ni premeditaciones perniciosas y se rodea de gente que recibe las iniciativas y las asume con buenas intenciones. ¡Pero cuidado que llegue al entorno ese disparate que tiene la habilidad de venderse como experto cuando es solo cascarón y oportunista y siempre pretende hacerse pasar de gracioso y tirándole flores y llenándole de elogios al número uno!

Porque los problemas no se resuelven poniéndole billetes en los bolsillos de la gente aunque termines deforestando la región. Lo que queremos es que los gobiernos creen esos espacios de libertad e inclusión. ¿Y el gran parque natural y los espacios públicos llenos de verdor que siempre exigía mi entrañable compañera?

Entre los candidatos Pedro Bogarín y Walter Grundel ya tomé mi opción. Mi esperanza es ese equipo de gobierno al que considero me va a escuchar y no me a mandará al desvió. Mi opción es por el desarrollo y para ayudar a solucionar los problemas de la gente. Mi tema ha sido siempre el agro y la cultura y hacia allá voy.