Todo tiene su final


El universo transcurre con asombrosa normalidad, y aunque la Física no acepta la existencia del tiempo, todo lo que sucede en el mundo se rige estrictamente en base a un sistema que no falla jamás.

Todo a su tiempo, matemáticamente preciso, así es como se cumple esta especie de calendario misterioso, este reloj fabuloso que marca cada instante de nuestras pequeñas vidas humanas, las vidas de algo más de 7 mil millones de seres que hoy pueblan este planeta.

Pero como astronauta que somos pues viajamos sobre esta roca a 30 mil kilómetros por hora hacia la constelación de Sagitario, ignoramos la misión encomendada. Y aunque las variadas religiones tratan desde varios miles de años atrás; explicarnos por qué y para que vivimos, hacia donde vamos y por qué y para qué, continuamos nuestro viaje estelar, interpretando cada quien a su manera la razón de nuestra existencia.

En ese afán existencialista; interpretamos los sucesos por venir, por acontecer, como favorables, ó en el otro extremo; desfavorables.

El término medio; lo acogen los resignados, los que habiendo nacido en cuna humilde, aceptan la pobreza, el hambre, humillaciones y pesares desde el día de su natalicio, hasta el día de su muerte.

En los intermedios sin embargo, pulula otro especímen, aquel que se rebela contra el Destino asignado; aquel que no es ni pobre ni rico, ni gran señor ni pobre diablo, es decir, el conocido Don Nadie.

Es aquel que no acepta los chavetazos de la pobreza y por lo contrario, ansía poseer dinero, tanto, que su quinta o sexta generación viva disfrutando de la “dolce vita” aún sin trabajar, sin estudiar, sin tener que luchar por su vida.

Este especímen condenado a no acceder a los halagos que el dinero otorga, decide que hacer por su futuro y por extensión, el de sus descendientes.

Tomar el dinero ajeno abruptamente, con violencia, está considerado por la sociedad, como un delito; la tipificación del mismo, lo llevará inevitablemente a la cárcel, a la pérdida de su libertad, con lo cual le será imposible disfrutarlo, tampoco sus descendintes.

La gran alternativa; muy de moda por los demás; formar el partido político propio algo parecido a lo que pone en práctica el emprendedor, sólo que conseguir el financiamiento no funciona si eres misio. Obligadamente, retornaremos al proyecto; Partido Político Propio, (PPP) cuyas siglas aparentemente encierran una expresión soez y muy grosera, pero no es así, solo una coincidencia ó errónea interpretación.

Citaré algunos ejemplos de la conveniencia de tener un PPP.; Alan García Pérez, vivió en pobreza tal que una dama Española lo adoptó en su infancia y luego lo devolvió, así hasta que ingreso al PAP; y se convirtió en el favorito del líder; V.R.H.T; hoy posee lujosísimas mansiones en varios países y suculentas cuentas bancarias.

Alejandro Toledo M., otro misio como para concurso, tiene casas súper lujosas, cuentas bancarias aquí y en la cochinchina, y empezó como lustrabotas, ahora tiene una cuenta con 20 millones de Dólares. Keyko Fijimori H.; hija de misio; su abuelo el Sr. Higushi le tenía prohibido a su padre ingresar a su residencia por misio. Quisiera hacerles conocer las riquezas que poseen; Don Alberto, hijas e hijos, yerno incluido, solo que el espacio que me permite el diario, es muy reducido. Por otro lado seria cruel de mi parte, tocar lo referido a dinero sucio, precisamente en momentos en los que la figura más importante de la dinastía; Fujimori sufre cana “preliminar“; primer paso hacia la “prisión preventiva”.

No sería oportuno tampoco preguntarles donde están los 9200 millones de dólares por la venta de las empresas del Estado que enajenó su amado padre, y que nunca ingresaron al Tesoro público.

Hablar o escribir sobre ese asunto, es como mencionar la soga en la casa del ahorcado.

Por favor, no desesperen, aún falta 9 días. Seguiremos comentando.