Fecha: 20 de septiembre, 2018 - 4:45 am

“Si hay boda, hay despedida”


Hace años siempre me imaginé que esta noche sería sumamente caliente, divertida e inolvidable, pero mis expectativas fueron superadas, lo disfruté y lo volvería a hacer.

“Si hay boda, hay despedida” me gritan un par de amigas desesperadas por una noche secreta y húmeda, en donde indudablemente no debe faltar alcohol, música y un par de músculos semidesnudos que alboroten nuestras hormonas. Pero, como los años no pasan en vano, los gustos tampoco se quedan atrás, así que todo ese globo de emociones calientes se desvanecieron porque simplemente: “NO QUIERO HOMBRES DESNUDOS BAILÁNDOME”.

Muchas de mis amigas se quedaron en shock al tener una respuesta negativa y casi se desmayan cuando les dije que prefería una noche más tranquila porque me estaba guardando para terminar ebria en mi boda. Todo esto fue sorpresa para ellas, porque años atrás mis cumpleaños tenían su esencia y hasta la torta tenía su toque caliente, por eso comprendo que el cambio fue chocante para mis amigas y para muchos más.

Cuando observé sus rostros de descontento, me sentí desactualizada, aburrida y vieja, pero, ¡total! ¿Quién quiere que un striper que le ensucie de sudor en una noche que encima es remunerada? O sea no, ya no estoy para esos trotes.
Sí, en solo dos días me caso y me estoy despidiendo de mi tan adorada soltería, aquella que he atesorado con cariño en todos mis años mozos, debería ser una fecha para disfrutarla al máximo y todos piensan en desenfreno, pero no, prefiero disfrutarlo bien y eso no implica tener un hombre desnudo encima mío y al día siguiente tener que aguantar la resaca y la culpa por lo disfrutado.

No y no, despedirse de la soltería tiene un significado especial, sin duda dar el sí y dar el paso tan importante que es el matrimonio, es una decisión que merece ser celebrada.

Por eso, cada uno de estos días de cuenta regresiva ando pensando en todo lo que dejo, pero eso no me asusta, al contrario, ME EMOCIONA, porque sé que esta nueva vida en la que estoy a punto de embarcarme es como es viaje tan esperado a un lugar que desconozco, pero que de todas maneras disfrutaré y que tiene pasaje de ida y vuelta, pero con compañía al costado, con alguien que se supone es tu compañero, no tu dueño; es tu amor, no tu media naranja; es tu complemento, no simplemente un decorativo; es tu esposo, ese verdadero amor que tiene que durar toda la vida, porque no tiene fecha de caducidad.

Por eso, dejen de preguntar si en mi despedida de soltera tendré hombres en hilo dental, porque ¡NO!, no será así, la calentura queda atrás por estos días y prepárense para disfrutar de la boda, que esa sí promete ser una noche especial.
Mientras tanto: “Adiós soltería, prometo disfrutar de este viaje para que haya valido la pena tanta felicidad contigo todo estos años”

“Si hay boda, hay despedida” ¡Claro! nos despedimos de lo bueno y nos preparamos para lo mejor…