Fecha: 18 de agosto, 2018 - 5:15 am

Ray Bradbury: “Crónicas marcinas”


REALISMO MARAVILLOSO
Y CIENCIA FICCIÓN
• Proteo el Dios griego en ciencia ficción
• Comunicación telepática
• El verano del cohete

En las obras de ciencia ficción, nuevo campo sumado a la literatura fantástica, constatamos cómo muchos temas ambientados en el futuro, se sustentan en antiguos mitos, quizás porque estamos frente a los mismos problemas que siempre han aquejado al hombre. Así vemos en “Crónicas Marcianes” de Ray Bradbury: Temas inspirados en la vida diaria de las personas. Se definió como “escritor de cuentos con propósitos morales”.
Aunque se le conoce como escritor de Ciencia-ficción, afirmó que no, sino que hacía uso de ella como herramienta en sus creaciones crudamente reales y fantásticas para ubicar y hacer reflexionar a los hombres en las perspectivas de sus grandes encrucijadas involucrando el futuro. “Vivimos en un mundo que nos absorbe con sus normas, sus reglas, su burocracia que nos produce sufrimientos agobiantes”.
Por lo tanto, no solo él astronauta que surca los espacios interestelares, sino también el siconauta que viaja al centro de sí mismo y se preocupa por encontrarse y va en pos de un sano equilibrio.

Proteo, el Dios griego en ciencia-ficción. La historia de un marciano que
adopta y cambia de diferentes formas físicas. En una es un niño que se introduce en un hogar en donde añoran a una criatura y no pueden tenerla y lo hacen con el fin de llenar un vacío y porque también él está huérfano de amor. En otra, es un joven adolescente quien recibe mucho cariño y afecto. Pero de todo lugar debe marcharse, cuando se aburren de él y llegan al hastío, el egoísmo y la indiferencia.
Este no es otro que el mito griego de Proteo, personaje que cambia de forma a voluntad o también de acuerdo a los deseos de otras personas como que lo invocan.
Comunicación telepática. En otra historia, muy satisfechos, gracias a que ambos personajes -un terrícola y un marciano- lograron contactarse haciendo uso de la telepatía como una forma de comunicación mental avanzada más allá del leguaje y las palabras; y sin embargo no se da la compresión anhelada sino más bien el desacuerdo, la intransigencia y el rechazo; es que una cosa es la comunicación y otra, muy aparte, es la comprensión.
De allí que no es de extrañar que ahora, aun en la era de la comunicación y el internet, abunden personas que tengan dificultad para interpretar bien la lectura de un simple fragmento.
Agregamos a las paginas del Realismo Maravilloso esta insólita pero verosímil historia: el efímero verano que se produce en Ohio (USA). El despegue de una nave Interplanetaria
EL VERANO DEL COHETE
Un minuto antes era invierno, en Ohio; las puertas y las ventanas estaban cerradas, la escarcha empañaba los vidrios, el hielo adornaba los bordes de los techos, los niños esquiaban en las laderas, las mujeres, envueltas en abrigo de piel, caminaban torpemente por las calles heladas, como grandes osos negros.
Y de pronto, una larga ola de calor atravesó el pueblo; una manera de aire tórrido, como si alguien hubiera abierto de par en par la puerta de un horno. El calor latió entre las casas, los arbustos, los niños. El hielo se desprendió de los techos, se quebró y empezó a fundirse. Las puertas se abrieron, las ventanas se levantaron, los niños se quitaron la ropa de lana, las mujeres se despojaron de sus disfraces de oso. La nieve se derritió descubriendo los viejos y verdes prados del ultimo verano.
El verano del cohete. Las palabras corrieron de boca en boca por las casas abiertas y ventiladas. El verano del cohete. El caluroso aire desértico alteró los dibujos de la escarcha en los vidrios, borrando las obras de arte. Esquíes trineos fueron de pronto inútiles. La nieve que venia de los cielos helados, llegaba al suelo como una lluvia cálida.
El verano del cohete. La gente se asomaba a los porches húmedos y observaba el cielo cada vez más rojo.
El cohete instalado en su plataforma lanzaba rosadas nubes de fuego y calor. El cohete, de pie en la fría mañana de invierno, engendraba el estío con el aliento de sus poderosos escapes. El cohete creaba el buen tiempo, y durante unos instantes fue verano en la tierra.de Ohio.