PUEBLO LAMEÑO TOTALMENTE INDIGNADO


Lamas por fin dijo ¡Basta! a esta mala gestión de su actual alcalde que prácticamente como autoridad edil, como se dice en el argot popular, “tiró la toalla”, ante una gestión que le salió el tiro por la culata, pues nada de lo ofrecido se viene materializando en obras en la ciudad. Ahí está el elefante blanco del coliseo cerrado, ahí está las obras inconclusas del colegio emblemático “Martín de la Riva y Herrera”, ahí están las calles destrozadas y céntricas de la ciudad, que mil veces habría sido mejor que no levanten y excaven un solo pedazo de tierra para luego dejarlo tal como está, no tiene ninguna lógica. Calles intransitables totalmente que ni a pie se puede caminar por esos lugares, quedando como una imagen de mal aspecto que no se merece una ciudad turística como Lamas pagando la incompetencia de su autoridad edilicia.

Lo deleznable también del caso es, que la autoridad edilicia no da la cara, no le explica al pueblo por qué del abandono de las obras, por qué después de varios meses de empezadas las obras no solo dejó de continuar a paso de motelo, sino los encargados de la obra, lo abandonaron. ¿Culpa de quién o de quiénes? El pueblo necesita saber esto, porque no puede esta ciudad seguir quedando congelado en el tiempo, aun cuando la autoridad edil tuviera razones que explicar, el pueblo ya no creyera más justificaciones, porque esto ya desborda fuera de lo común.

Lo normal es que una obra se paralice por uno o dos días, pero por meses. Por favor, aquí las explicaciones vengan de donde vengan, no serán justificables como para contentar a un pueblo que por décadas y muchas décadas sigue esperando una verdadera autoridad edilicia que le ponga a la ciudad en una categoría de competitividad económica a través de buena obras que podrían exhibirse, vendiendo así su propia imagen, ya no solo de un pueblo luchador, porque esto es hartamente conocido, sino de un pueblo que siendo tan pequeño podrían crearse obras gigantescas; pero para ello tiene que haber autoridades gigantes en gestión e intachables en sus actitudes administrativas.

FRENTE DE DEFENSA TAMBIÉN CON LOS DISTRITOS
El Frente de defensa de la ciudad de Lamas que vela por los intereses del pueblo tiene en su haber varios cuestionamientos judiciales contra esta administración edilicia, la misma Contraloría General de la República ha puesto en consideración varios procesos de investigación contra esta actual gestión, pero el Ministerio Público que debe velar también por la correcta administración económica de cualquier institución, no se conoce ningún resultado hasta estos momentos actuales, salvo menor parecer, que vienen estudiando más a fondo el caso. Recordemos que una justicia que tarda, ya no es justicia.

Los mismos distritos no están ajenos con esta racha de obras paralizadas, que también ellos vienen quedando congelados en el tiempo. Por ello miles de personas de diferentes distritos abandonados por esta gestión y cientos de pobladores de la ciudad protestaron el día de ayer con cierre de puertas de los negocios y con bloqueos de los principales accesos de entrada a la ciudad.

Las medidas de fuerza según la determinación de las masas protestantes, se van a prolongar y se agudizarán mucho más, si las obras no se reinician de inmediato y que se aclaren algunas pérdidas económicas muy cuantiosas adónde fue a parar, cuál es su destino o está ya bajo siete llaves a favor de intereses personales. La investigación judicial debe determinar qué pasó con el manejo de estos recursos económicos que al final de cuentas al pueblo se le carga directa o indirectamente.

Cada pueblo se merece el tipo de autoridad que elige. Y si esa autoridad resulta mal, así como lo pusiste, sácalo de inmediato. Pero debe ser la integridad de todo el pueblo, no de unos cuántos, para que no se califique de resentidos, pero sí de indignados, cuando suceden manejos oscuros no solo en el caso de Lamas, también en otras instituciones edilicias, como el caso de Morales por ejemplo, que también ese distrito debe levantarse y movilizarse defendiendo el patrimonio del pueblo que está pésimamente conducida por su autoridad edilicia.