Fecha: 8 de agosto, 2018 - 3:15 am

#CumbreLima


La semana anterior se dio sitio a la XIII Cumbre Mundial de Comunicación Política en la ciudad de Lima. La #CumbreLima tuvo 250 conferencistas, 1500 participantes y más de 30 horas de contenidos académicos relevantes que sumados al medioambiente de entrañable amistad hicieron que tenga una de las mejores impresiones de este encuentro.

En las clases se respiraba política, pura y dura en algunos casos, cada uno de nosotros tenía un variado menú diario donde podía elegir de acuerdo al gusto y preferencia las conferencias a las que asistiría, terminaba una ponencia y rápidamente tenías que estar en otra, una maratón de resistencia académica política.

Los conferencistas se esforzaron en presentar lo mejor de ellos pues entregaron sus conocimientos y experiencias en los ejes de “Campañas Electorales”, “Política y Nuevas Tecnologías”, “Medios y Opinión Pública”, “Política y Mujer” y “Comunicación de Gobierno”.

La #CumbreLima fue una red de compartir nacional e internacional, durante los refrigerios se realizaban grandes charlas entre hermanos del habla español. Ahí el ambiente cambiaba y de política pasábamos a platicar de ceviche, pisco, el calor del norte y demás bondades de este hermoso Perú. Nosotros también escuchamos sobre Fernet, los apodos en Bolivia, la sal quiteña, la lucha de nuestros hermanos venezolanos entre otras cosas más que por algunos instantes trasladaban nuestra mente en su vivir.

Dos reflexiones finales sobre la cumbre, alimentadas justamente por todo lo contado, la primera es que encuentro una tendencia hacia la profesionalización de la política desde un enfoque tecnológico, antropológico, sicológico, neurológico y biológico que obligan a crear equipos multidisciplinarios no solo para ganar campañas sino que para realizar políticas públicas que logren un esencial valor público.

La segunda reflexión es que la política es gente, pues en aquella arena donde se desarrolló la cumbre, se olvidaron las diferencias y fronteras, hay tanto en común solo que llevan diferentes nombres y matices, situaciones y experiencias muy buenas, como también muchos problemas que nos han afectado sin ver la condición de nuestro lugar de origen.

Entonces, es tiempo de profesionalizar la política con gente honesta, buscando la participación del pueblo dentro de un componente de transparencia en un Gobierno Abierto pues en esta coyuntura latinoamericana de corrupción ese es el reto que ha gritos llama como un canto de amistad y de buena vecindad.