Fecha: 15 de mayo, 2018 - 4:55 am

Rara celebración del Día de la Madre


¿Cuál es la cara con la que te presentaste ante la madre de tus hijos, en la celebración de su día? Claro, con la misma cara de estúpido. La voluminosa carga de tu oscura conciencia, del mal trato que siempre la das, no te permite ni siquiera acercarte a pedirla perdón, a unir sus cuerpos con fuerte abrazo, peor a unirse en candoroso beso, como en añejos tiempos. Esa carga pesada de mal trato a ella, no te permite cerrar los ojos en dulce sueño, impide abrir franca conversación; en cambio facilita la danza de alta tensión existente entre los integrantes de la familia, precisamente, donde se prevé que debiera reinar la paz, la armonía, la concordia. ¿Cómo celebraste el día de la madre? Por supuesto, lejos de la madre de tus hijos, sí, lejos, muy lejos, porque hace rato se ha roto el lazo de la unidad, en ese lugar ahora vive la desconfianza, la desesperanza, el desasosiego, la tensión, la ira; es decir, la completa infelicidad. ¿Crees que pasando el día de la madre, lejos de la madre de tus hijos, que son de tu propia sangre, aun pasando este día con tu propia madre, peor con la amante, has disfrutado plenamente ésta celebración? No, aunque hayas estado con tu propia madre, con el corazón desgarrado, con la mente pensando en la desazón que vives con tu esposa, separado de tus hijos, no pasaste un día de fabulosa celebración.

Ya, dentro de un mes, se celebrará el día del padre ¿cuál será el programa de celebración de tu día? No hay celebración planificada. ¿Acaso estos acontecimiento familiares se planifican de manera unilateral, solo? Por tanto no hay nada. Entonces, se asegura una celebración similar al día de la madre: Solo, sin hijos, con cero diálogos familiares, con los corazones desgarrados, con las mentes manchadas de coágulos sanguinolentos, de tantas intolerancias, sin recibir los francos abrazos de los hijos, sin la socialización con amistades de parejas de antaño. Es una pena. Una tremenda pena, tomando en cuenta que la vida humana es tan fugaz como el haz de luz. ¡Cuánto falta hace conocer a Dios, para disfrutar la vida en auténtica armonía familiar!

La celebración del día de la madre consistió entonces en tomarse los contenidos de muchas botellas de bebidas alcohólicas, pretendiendo encontrar en sus componentes, algunas furtivas salidas a vuestra incompetencia convivencia familiar. ¿Quién ha fomentado el quiebre de tu armonía familiar? ¿Acaso ese licor embotellado? ¿Acaso los amigotes que te esperan para pasar cinco largas horas embriagándose y profiriendo palabrotas necias? ¿Tal vez ha provocado la madre de tus hijos trayendo a tu propia casa a tu “bella” amante? ¿Quién es ese canalla que ha iniciado la ruptura de la armonía familiar? ¿Dónde está para propinarle patadas voladoras de kung fu? No, no nos engañemos tratando de encontrar culpables mirando por todas partes, como reverendos tontos. Todo el mundo, los más de siete mil millones de seres humanos del planeta, saben perfectamente la verdad, que eres tú zonzo, el único responsable de tamaña majadería. Haga de una vez, algún acto de caballero en tu vida, mirándote tú mismo, cierra los ojos y mírate y descubrirás el papel de idiota que haces ante la vista de todo el mundo. Despierta de una sola vez, y descubre que estás dopado de pócimas malvadas, de sonrisas y perfumes baratos, que solo conducen a la ruptura familiar y a la completa infelicidad de tu vida.

Alguien podrá decir ¿algún beneficio de las soberanas borracheras con amigotes? ¿Algún beneficio de la infidelidad con tu amante? Que levante la mano quien encuentra algún beneficio verdadero, no beneficios falsos que abundan por los antros sociales. No nos engañemos, dejemos de mirar y culpar a todo el mundo de todo, pretendiendo en vano, acorazarnos de mentiras para que nadie nos juzgue. Eso no vale. No es de caballeros.

Esa celebración del día de la madre, lejos de la madre de los hijos, sin felicitarla, sin abrazarla, sin besarla, sin compartir el pleno día con ella, simplemente es una celebración rara, que muy bien se podría aprovechar la oportunidad, para reaccionar y re enrumbar actos, más aún, siendo el padre, el jefe del hogar. Alguien dijo: “Dios perdona siempre, el hombre perdona a veces; pero la naturaleza no perdona nunca” ¿Por qué no aprovechar un instante de buen humor de la madre, para solicitarla perdón? Porque en algún momento podría perdonar, más aún si es Cristiana. Porque Dios, siempre nos perdona, porque Dios es eterno, porque Dios es todo, porque Dios nos ama con toda su misericordia. Toda persona tiene derecho a vivir disfrutando felicidad, con los suyos, con la esposa, con los hijos, con los familiares, con las amistades, mejor todavía como buena gente, en armonía con el medio ambiente. Para Dios todo es posible, que una celebración rara se convierta en celebración llena de armonía familiar.