Amores que matan

 Amores que matan

De acuerdo al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables en el 2017 se registraron 121 feminicidios y 247 tentativas. Entre enero y marzo de este año, hay 32 casos de feminicidio y 83 tentativas.

Y ¿De qué sirve conocer, otra vez, estas estadísticas, cuando no se ejecutan políticas de estado que promuevan la protección y acompañamiento de las víctimas de violencia?

La Asociación Psiquiátrica Peruana ha mostrado su preocupación que persistan afirmaciones erradas que sitúan a los agresores como enfermos mentales, ya que se tiende con ello a justificar conductas agresivas.

Ya no solamente los espacios privados se pueden considerar vulnerables para que las mujeres sean agredidas, pues con el atentado a Eyvi Ágreda que conocimos el martes por la noche, demuestra que basta que exista un acosador, cualquier espacio es peligroso para las mujeres.

Cuando se conoce otro caso de intento de feminicidio, quienes de alguna manera viven un vía crucis por diversas circunstancias, al tener al lado, a machistas que no les permiten desenvolverse como realmente son, se escuchan muchas voces, mujeres que salen al frente y piden a gritos o entre líneas apoyo para salir de eso.

San Martín no es ajeno a estas lamentables estadísticas, lo peor de todo es que cuando hay hijos, cuyas madres fueron asesinadas por una expareja que no concibe el hecho de que pueda rehacer su vida, quedan desamparados y el acompañamiento se da solo en la efervescencia del momento, donde las autoridades se golpean el pecho y hablan de mejorar las políticas del Estado, que se recuerda cuando otro hecho vuelve a pasar.

Morir asesinada, no es morir de amor, es morir por odio y por un machismo que duele en nuestro país, que lamentablemente, espero equivocarme, seguiremos viendo.

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