Fecha: 19 de abril, 2018 - 6:05 pm

Las negritas son más ricas


“Ésta no se me escapa aunque se opongan a mi triunfo todas las potencias infernales”, se repetía internamente mientras la observaba. Se excitaba mientras percibía su aroma y así su galanteo empezaba a salir a flote. Sin apartar los ojos de ella, no pensaba en los peligros que aquella aventura ofrecía.

“El zorro pierde el pelo pero no las mañas”. Tiene su estilo, camina por el mundo con el dulce exacto para dejar esa miel en las flores. Es casual y entiende los términos del contrato. La sonrisa, la nariz y los besos en cruz son su especialidad. No es necesario explicar algo, pues la escuela de la vida le ha enseñado a ser el maestro y no el aprendiz, claro, eso cree él. Es relativamente fácil distinguirlo, su aroma se percibe a kilómetros y su coqueta sonrisa, es el radar para detectar a su próxima víctima. Tiene el trazo de un pintor mediocre y está fijado en su rostro para ser lucido con orgullo.

No fue culpa de la china ni de la gitana del barrio, a él le encantan las rubias, pero si son negritas son mejor y porsiacaso me refiero a las negritas en botellas y bien heladas, para saciar la sed del alma. Mide lo necesario como para destacar como un “Don Juan”, de grandes y expresivos ojos, majestuoso y agraciado andar, de celestial y picaresca sonrisa. Es un zorro viejo que cree tener veinte años para dar maratones de cortejo y coqueteo. Dice ser el terror de la humanidad casada y soltera. De estos enamoradores hay un montón, así que cuídense. Sus aventuras ascienden en números. En su vida existe una y varias derrotas, pero la guerra siempre sigue en pie.

El Don Juan por excelencia, es el hombre picaflor pero que por ¡GLORIA y gracia del espíritu santo! vuelve a casa con pecho de gallo de pelea, pero de esos gallos que pierden y se quedan desplumados y necesitan de cuidados especiales, que sólo la mujer tan buena y religiosa le puede ofrecer en casa. “Las negritas son más ricas”, me decía un Don Juan empedernido que no quiere soltar los chimpunes, yo me reía, porque aunque sabía que era cierto, (porque soy negrita), me encantaba pensar que él no tenía idea de lo que decía, porque nunca había probado el manjar de la piel tostada como el café. De estos traviesos picaflores hay muchos, algunos experimentados, otros en pleno apogeo, otros ya jubilándose y algunos pulpines que quieren seguir con estas tácticas pasadas de moda y digo pasadas de moda, por el simple hecho de que las mujeres han evolucionado, ya no son las simples cabronas que esperan sentirse atendidas como princesas. Las mujeres de ahora buscan su felicidad, su víctima, su amor o su simple aventura.

El eterno Don Juan ya tiene revanchas, la presa ya no cae con facilidad y ese sí es un problema, porque algunos hombres tienen un complejo eterno de conquistadores y subestiman la inteligencia de una mujer, quieren jugar un partido de futbol, pero en vez de pelotas, quieren hacerlo con varias mujeres… Así que, como dice la canción de Oscar de León “Sigue tu camino y déjame en paz”. Para tener estilo seductor no se necesita de manuales ni de artilugios de conquista.

Hoy, “cada oveja encuentra su pareja” y la seducción no es sólo exclusividad de ellos, porque nosotras lo sabemos hacer mejor. El instinto y la emoción de la conquista están impregnados en nuestros genes y ante esto hasta Dios y el diablo está de acuerdo en hacer lo que la mujer quiere. El amor a lo Don Juan no es más que una afición a la caza y eso ya no llama la atención, porque la vida como el amor, se vive mejor si es de a dos… ¿Rubias o Negras? Las negritas son más ricas, si están heladitas, entran mejor pero si están calientes, que Dios los libre… el resto es cosa de locos…