Fecha: 21 de abril, 2017 - 5:29 am

De Chazuta para el mundo: El arte de Joicy Bartra

vocesdelacultura

Muy grata impresión nos ha causado visitar (en el apacible distrito de Chazuta, a orillas del gran río Huallaga) la “Galería de Arte Joicy Bartra”, dedicada casi exclusivamente a las obras de esta genial escultora chazutina que trasciende fronteras (no solo geográficas).

Y es que – gracias a la gentil invitación del Director Regional de Cultura de San Martín Lic. Luis Alberto Vásquez- tuvimos con Joy Gonzaga Noriega (Directora ejecutiva de la “Casa de la Cultura Dr. David Juan Ferriz Olivares” sede Tarapoto) la oportunidad de compartir las interesantes meditaciones que las esculturas de Joicy Violeta Bartra Gardini, generan en quienes podemos extraer de ellas su “esencia ontológica”, su “fuerza”, o los “principios activo-dinámicos” que las constituyen, sumergiéndonos así en un plano superior de contemplación y encuentro del sí individual con el SÍ universal (Yoga= Unión con Dios).

Como se expresa en los textos de presentación: “Las esculturas de madera, de las cuales cada una contiene una leyenda o una creencia propia a la cultura amazónica (…) poseen una serie de cualidades y características que nos hacen entender el porqué de tantos mitos que nos envuelven en este mundo mágico en el cual vivimos y a veces dejamos de ver o de darnos cuenta de la importancia de su existencia.”

Sin embargo, al contemplar las obras de Joicy Bartra vemos que –tal vez sin proponérselo- trasciende en su mensaje el mundo de lo meramente “amazónico” para – tomando este mundo como un “trampolín”- transponernos hacia el plano “Arquetípico” o de los símbolos universales de la psique (presentados por Carl Jung).

Este “trampolín de simbolismo” otorgado por esas esculturas, nos recuerda lo expresado por el genial filósofo Karl Jaspers: “Unas Pocas obras filosóficas son por el sentido del pensamiento que encierran, tan infinitas como las grandes obras de arte. En ellas está pensado más de lo que sabía el propio autor.”

Así, gracias a las comprensivas, amables y entusiastas explicaciones la Lic. Alina Del Águila Bartra (hija de la escultora) pudimos ser presentados ante figuras mitológicas (de las cuales nos reservamos mayores comentarios evitando actuar como “spoiler” o “aguafiestas”) que representan ciertamente un acercamiento a lo que el Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferrière señalara en su magna obra “El Arte en la Nueva” como “EL

RETORNO DE LOS ARTISTAS A SU VERDADERA MISIÓN”, la misión de “dar el mensaje que penetre a lo más profundo del Ser para identificarse con el universo.”

De ahí que, en mi opinión, el arte de Joicy Bartra necesitaría antes – si queremos aprovechar al máximo su contenido- ser precedido por el estudio de autores como Joseph Campbell (“Psicoanálisis del Mito”), Ernest Cassirer (“Filosofía de las Formas Simbólicas”) Karl Jaspers (“Filosofía”) Mircea Eliade (“Mito y Realidad”) lecturas que iluminaron mi adolescencia y que han sido magníficamente capitalizadas en la Obra universal de los sabios Dr. Serge Raynaud de la Ferrière y Dr. David Juan Ferriz Olivares como los impresionantes 36 tomos de “Los Propósitos Psicológicos”, o “Los Paramitas”, entre otros (ver: www.magnanet.org).

Apreciar estas esculturas y su historia me ha permitido igualmente evocar mi visita a la casa de Pablo Neruda en Isla Negra (Chile) llena de un simbolismo que revela el profundo contacto que tuvo con lo que ha sido llamado “el alma de las cosas”. También la relación con el agua cuando me contaron anécdotas similares como recoger madera traída (por el río o el mar) utilizándola como objetos artísticos en sus respectivos lugares (Chazuta e Isla Negra).

Estas vivencias son bien expresadas por el Dr. David Juan Ferriz Olivares:

“El mundo interior marca con un símbolo las percepciones, en cuanto imagen exterior, sin embargo, las leyes de la realidad psíquica son muy diferentes a las de la realidad exterior. Únicamente el artista, configura la unidad dentro de los medios de la representación, creando símbolos de validez general que ordenan la unidad y realizan el descubrimiento artístico de la naturaleza. El hombre parece perder de vista los objetos -según Aghaftmann- y los reemplaza en una creación basada en la meditación y el saber, por las fuerzas y los principios activo-dinámicos que tienen ocultos.”

Y también: “Sobre el alma de las cosas tendríamos que detenernos, casi decir, inmensamente (…) y tener la sensibilidad del mensaje de las cosas. Su propio contenido, el fijar nuestra atención para comprender el contenido de su mensaje, su vida misma, su expresión.”

A lo que agrega Cassirer: “La realidad física parece retroceder en relación directa al avance de la actividad simbólica del hombre. En lugar de ocuparse de las cosas en sí mismas, el hombre, en cierto sentido, está constantemente dialogando consigo mismo.”

En relación al simbolismo de los mitos presentado en el arte, el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière señala que:

“Son abstracciones, pero bien conocidas en realidad, es el subjetivo pero en un orden de ideas bien establecido por una Tradición, o mejor dicho, de simbolismo, como los grandes ángeles, los animales mitológicos: centauros, faunos, etcétera.”

Y más adelante complementa:

“La creación es un acto del poder imaginativo divino: esta Imaginación divina creadora es esencialmente Imaginación Teofánica. La Imaginación activa entre los Gnósticos es a su vez una Imaginación teofánica; los seres que ella “crea” subsisten con una existencia independiente, sui generis, en el mundo intermediario que les es propio.”

Aquel mundo de los centauros, faunos, chullachaquis, sirenas, etc. al que Joicy también sabe elevarnos.