Fecha: 17 de abril, 2017 - 4:11 am

El valor de la lectura

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Aldo Miyashiro, escribió en La República (10.04.2017) que “leer es todo. Leer hace que no te puedan huevear. Leer te da poder”, a propósito de la crispación extraña que han despertado las sabias declaraciones de un congresista quien, en un momento de confusión mental, dijo que estudiar mucho o leer demasiado produce la “enfermedad conocida como el síndrome de Alzheimer” (sic).

Sobre el leer, ¿cuál es su verdadero significado? ¿Por qué las personas leen realmente? ¿Qué encontramos en la lectura? Estas son preguntas que necesariamente tenemos que formularnos después de escuchar a aquel congresista que hizo que muchos ciudadanos reflexionáramos sobre el nivel cultural algunas personas que llegan al Congreso, dizque a representarnos. ¿Nos representan realmente? Lo que hace que recordemos que Alfonso Barrantes Lingán denominaba a nuestro Congreso como “El Establo”, que no necesita explicación. Los parlamentarios de antaño sí tenían nivel y jamás decían barbaridades y puede usted enterarse leyendo los Diarios de Debates Parlamentarios que pueden encontrar en la Biblioteca Municipal de Tarapoto, si es que no les ha ´dado el aire´.

Leer es un placer y requiere de un protocolo especial de cada uno de nosotros, según como encaremos la lectura. Muchas personas ´lectoras´ se jactan de haber leído El Quijote, en una semana que, a mí me hubiera resultado imposible, porque un buen libro es como si fuera una amante del que no te quisieras despegar, pues en la lectura encuentras ironías, figuras y metáforas. Por ejemplo, “El llano en llamas”, de Juan Rulfo, es una belleza por las metáforas que presenta y que están dosificadas pues no cae en el exceso, como lo es también “El mundo es ancho y ajeno”, de Ciro Alegría. Y las metáforas tienen que aparecer naturales sin artificios ni exageraciones.

La lectura nos permite crecer espiritualmente y estar informados. ¿Pero nos salva de la manipulación y los prejuicios? Quien no tenga principios y valores democráticos terminará avalando sandeces y es por eso que existen personas que se consideran cultas pero son incapaces de realizar reingenierías conceptuales y avalarán siempre a sus cacos políticos. Alguien escribió alguna vez que Alemania, una nación culta, terminó presa de la manipulación e influencia perversa de Hitler.

La lectura siempre será esa maravillosa aventura que nos transportará a esos lugares imaginarios donde reina la felicidad. Pero ¿por qué la gente lee menos ahora? ¿Será porque nos han metido en ese escenario de la competitividad y el éxito para hacer dinero a como dé lugar. ¿No será acaso éste el germen de la pandemia de la corrupción que asola el país? Es necesario establecer una política de lectura en general. El gobierno regional debería dar la iniciativa para establecer una política clara sobre ello; pero eso dependerá de la decisión para apostar por el futuro, con políticas públicas claras, sostenibles y con el compromiso de todos. Y de repente, un cambio urgente de gente ya se hace necesario, como se escucha reiteradamente en muchos cotarros. [El autor es miembro de la Asociación no gubernamental de desarrollo Comunicando Bosque y Cultura – Comunicando].