Fecha: 20 de marzo, 2017 - 5:46 am

Nuevamente “El Niño” nos desnuda

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Según el último reporte del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), difundido la mañana de ayer, nuestro país, desde el mes de diciembre del año pasado, viene afrontando los estragos de lluvias intensas, huaicos y desborde de ríos que hasta el momento vienen dejando como saldo 99,475 damnificados; 75 personas fallecidas y 134,125 viviendas afectadas.

Si bien es cierto que en el último siglo las muertes por desastres naturales se han reducido de medio millón al año a alrededor de 50.000 en el último siglo, es decir la reducción alcanza al 50%, que dicho sea de paso es una cifra alentadora, aunque el papel de los medios masivos de comunicación generan la sensación que estamos peor; en el caso concreto de nuestro país, los desastres han dejado al descubierto la precariedad de nuestro país en materia de prevención de desastres, así como la ausencia de planificación para el uso y la ocupación del territorio.

Cuando se asume una responsabilidad de gobierno no puede perderse de vista en como prepararse para enfrentar los desatraes naturales como los provocados por lluvias y sus consecuentes huaicos, pues siendo fenómenos recurrentes su inclusión como eje de gobierno es necesario, su inobservancia es negar que los ríos y quebradas nos han acompaño siempre, que tienen comportamientos cíclicos y que en su mayoría están documentados, no estamos ante la falta de estudio y planes, lo que falta es decisión política y acción, o ingresemos a la página de Indeci y veremos que no hay provincia sin mapa de peligros, lo mismo en la regiones, estas cuentan con instrumentos de gestión como ZEE y OT. Es decir se sabe que la naturaleza no es estática, que en cualquier momento irrumpirá, y que además por el mismo hecho de no tener certeza del día, hora y lugar en que acontecerán, es que debemos estar preparados.

No hay duda que el mayor o menor impacto de un desastre tiene relación directa entre la combinación de los peligros (incendios, sismos, huaicos, etc.) y la incapacidad de respuesta, a menor planificación y prevención mayores daños y damnificados. Esto implica entonces concluir que sí es posible estimar los escenarios de desastres recurrentes, así como su probable intensidad, es por eso que se tiene que mejorar el desempeño de los sistemas de la red logística humanitaria, en todos los niveles de gobierno, tenemos que desarrollar capacidades interinstitucionales, para no duplicar esfuerzos y optimizar el gasto, así como preparar a la población para que ayude en la pronta recuperación.

Instituciones comprometidas, población preparada, logística necesaria implementada con los mejores aportes de la ciencia y la tecnología, es la receta para que los sucesivos fenómenos naturales, no vuelvan a mostrar el nivel de desnudez que este ‘niño’ nos ha sorprendido.