Fecha: 13 de marzo, 2017 - 6:58 am

¡Gracias EsSalud de Tarapoto!

atravesdelcristal2

Desde hace mucho tiempo había pensado expresar mi sincero agradecimiento al hospital de ESSALUD, de Tarapoto, por las atenciones recibidas –y que presta– a mi familia, a mis amigos y a todos. Normalmente, la gente siempre despotrica contra el sistema de seguridad de salud representado ahora por este hospital que está en servicios desde hace más de ochenta años. Siempre me habían parecido injustas las críticas que se le hacen por quítame estas pajas. Es que tenemos poca capacidad para comprender los roles de las instituciones, así como sus limitaciones. Y en el caso de la seguridad médica debemos estar más que agradecidos, porque ¿cuántos tienen el privilegio de acceder a los servicios que presta? Porque yo lo veo como una bendición y un regalo de Dios.

En el hospital de EsSalud han atendido maravillosamente a mi señora madre, a mi hermano Ángel, a mis nietecitos y, últimamente, a mi hijo Sergio. Confieso que nunca viví un momento de angustia terrible como la que viví la semana anterior a la que pasó. En ese momento todas las otras preocupaciones se desvanecen, pasan a segundo plano, y por eso escribo esta nota, pues quiero expresar mi gratitud por lo bien que atendieron a mi hijo que ha retornado a casa sano y salvo. Y se cumplió lo que siempre repito en mis talleres de relaciones humanas que dicto, recogiendo una enseñanza de Dale Carnegie: “Si tienes una preocupación, piensa ¿qué es lo peor que puede ocurrirte?” Este es el método de vida que sigo y que inculco, y algo más que no puedo decirlo en estas líneas.

Gracias, al personal de ESSALUD, de Tarapoto, por las bendiciones y la bondad recibidas. Con ese mismo interés atienden a todos y no hacen excepciones. Al haberme quedado a hacer mi guardia personal en el hospital, me ha llenado de admiración por la existencia del personal que está activa toda la noche visitando a los enfermos, cumpliendo las horas de las medicaciones. Me ha sobrecogido, cuando no enternecido, la atención y empatía del personal de todos los niveles y jerarquías, inclusive del personal de seguridad que, muchas veces, me miraban de soslayo o me dirigían una mirada con el mensaje de ´usted que hace aquí´, porque estaba incumpliendo las normas. Pero, ¿quién se acuerda de normas y reglamentos en momentos tan difíciles?

¿Cómo no estar agradecido y reconocer a la administración y al personal de servicio que tiene inmaculadamente limpio el hospital con sus pisos relucientes, los servicios higiénicos impecables y todo marchando en armonía casi perfecta? Es cierto que existen personas con ninguna capacidad para expresar sus gratitudes y lo que escribo les parecerá incluso inapropiado, porque juzgan las cosas en función de “sus” derechos”. Es cierto que hay cosas y procedimientos a mejorar que no son óbices para no tener que decirles ¡Gracias ESSALUD, de Tarapoto! Ustedes se han portado maravillosamente. El ser agradecido forma parte de los valores de mi familia y del mío propio. Tal vez por eso somos felices. [El autor es miembro de la Asociación de Desarrollo Agrario, Ambiental y Cultural Comunicando].