Fecha: 16 de febrero, 2017 - 5:43 am

Mr. Trump ¿Podría por favor incluir a Toledo en la fila?

elmonteronancy

El pasado 12 de febrero el presidente de Estados Unidos envió un tweet, sabemos que le gusta la plataforma, donde señalaba “La campaña contra criminales ilegales es simplemente el cumplimiento de mi promesa de campaña. Miembros de pandillas, traficantes de drogas y otros están siendo deportados!”.

Si bien todo el tema de las deportaciones, que rayan casi en lo ilegal, son asunto interno de EEUU. Igual causan preocupación e indignación (porque hay un sistema de justicia que debe procesar a las personas antes de declararlas culpables) pero el caso de Toledo es uno digno de mención: por irónico.

Según el diario el país, el día 12 de febrero el presidente PPK “Cerca de las 18:00 horas de Lima, sostuvo una comunicación telefónica con Donald Trump. Según informa una nota de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores, ahí le solicitó que en el marco de las competencias que la ley de migración de ese país brinda al Departamento de Estado, se evalúe la opción de deportar a Alejandro Toledo hacia el Perú, a fin que sea sometido a la justicia peruana”. ¿La respuesta? Aún a la espera. Ahí Mr. Trump no es tan inmediato.

Lo que sí sabemos es que Trump hizo la invitación a Kuczynski para que hiciera una visita oficial al país del norte. Sin embargo, lo que es de extrañar es que, bajo esta situación, el mensaje del presidente peruano en la alocución nacional no haya sido más tajante respecto a la necesidad de que la extradición de Toledo sea una muestra del recién instalado gobierno norteamericano de estrechar lazos en pro del esclarecimiento de la situación que hoy embarra la estabilidad democrática el país. Y de limpiar su país de presuntos criminales. ¿No es eso lo que aboga el millonario presidente del norte?

Nadie está condenando a Toledo. Solo puede hacerlo el sistema judicial. Pero tiene que venir, ya que aún no tenemos juicios por Skype. Estos políticos deben comprender de una buena vez la responsabilidad que comporta ocupar la silla presidencial. Tanto para los expresidentes como para los que hoy calientan el asiento.

Veremos si el Congreso da el permiso, solicitado por el ejecutivo con el proyecto de Ley 00962/2016-PE, el cual fue dejado en mesa de partes del Parlamento y que especifica que durante el viaje del 23 al 27 de febrero, sostendrá reunión con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, para tratar agenda bilateral en defensa de los principios democráticos y la lucha contra la corrupción. Además se dará una pasadita académica por la Universidad de Princeton para una disertación. Esto, pese a que el tema de las universidades internacionales no está dando mucha cuenta de méritos por estos días para los latinoamericanos. ¿O le preguntamos a Stanford?

Veremos si es que PPK pretende bajar a su ex-jefe del avión presidencial a la vuelta; asumiendo entonces finalmente que con risas y chistes, o con frases grandilocuentes frente al prompter, no se hace política en estos tiempos. Y hablo de los tiempos políticos que no siempre tienen el compás de los relojes convencionales. Tic Tac Tic Tac… tanto para Trump y su aprobación en kamikaze, como para PPK y el reto de repuntar.